La extraña aparición de los llamados Foo Fighters se empezó a documentar desde la Segunda Guerra Mundial, cuando los aviones alemanes y los de los aliados empezaron a encontrarse con misteriosos objetos luminosos sin alas.
Los aviadores no conocían que podrían ser estas naves ya que ninguno de
los dos bandos tenían esa clase de aviones, entonces, inspirados en una
historieta muy popular entre los aviadores de la época, bautizaron a estos
objetos Foo Fighters, que en español significa brazas de fuego o cazas de fuego.
Según lo señala Wikipedia, el 24 de junio de 1947 Arnold
aseguró haber visto 9 objetos inusuales volando en cadena cerca de Mount
Rainier, Washington, mientras se encontraba buscando una aeronave militar
extraviada a bordo de un CallAir A-2. Describió los objetos como sumamente
brillantes por el reflejo de la luz solar, con un vuelo errático ("como la
cola de una cometa china") y con una "tremenda velocidad".
La historia de Arnold fue ampliamente divulgada por
Associated Press y por otras agencias de noticias.
Después de su avistamiento Arnold aterrizó en Yakima,
Washington, donde hizo un informe de rutina al representativo de la
Administración de Aeronáutica Civil. En su camino de regreso a Boise se detuvo
en Pendleton, Oregón, donde repitió su historia a un grupo de personas en el
que se encontraba un reportero de periódico. Varios años después, Arnold afirmó
haber dicho al reportero que los objetos "volaban erráticamente, como un
plato lanzado al agua", y así fue como nació el término "platillo
volador". Otro término común para describir lo que Arnold vio es
"discos voladores". Arnold se sintió malinterpretado ya que su
descripción se refería más al movimiento de los objetos que a su forma.
Sin embargo, la verdadera descripción de Arnold acerca de la
forma de los objetos es más complicada. Después de su experiencia, él describió
a los objetos como delgados y planos, redondeados en el frente pero cortados
por atrás, más o menos como un plato o un disco.
En una entrevista de radio que tuvo lugar dos días después del avistamiento, los describió como "parecidos a un pastel de pai que es cortado a la mitad con una especie de triángulo en la parte trasera". Ese mismo día Arnold fue citado en la prensa estadounidense de la siguiente manera: los objetos "tenían forma de platillos y eran tan delgados que difícilmente podía verlos". El siguiente día el diario de Portland Oregón escribía la cita de Arnold: "tenían forma de medias lunas, ovalados en la parte frontal y convexos en la trasera. ... se veían como grandes discos planos".
En una entrevista de radio que tuvo lugar dos días después del avistamiento, los describió como "parecidos a un pastel de pai que es cortado a la mitad con una especie de triángulo en la parte trasera". Ese mismo día Arnold fue citado en la prensa estadounidense de la siguiente manera: los objetos "tenían forma de platillos y eran tan delgados que difícilmente podía verlos". El siguiente día el diario de Portland Oregón escribía la cita de Arnold: "tenían forma de medias lunas, ovalados en la parte frontal y convexos en la trasera. ... se veían como grandes discos planos".
Tanto los pilotos aliados como los de Eje, observaron unos
extraños fenómenos luminosos que describieron como “bolas de fuego” y que al
parecer se dedicaban a perseguir y acompañar a los aviones.
Estos misteriosos objetos no rebasaban nunca los cincuenta
cm de diámetro y parecían ser de naturaleza inmaterial. Se mostraban animadas
de movimientos hasta cierto punto inteligentes ya que perseguían a los aviones,
los esquivaban, descendían en picado, etc. De forma que, al principio, los
aviadores de las potencias beligerantes creyeron que se trataba de un arma
secreta del enemigo. Fue debido a esta creencia que la prensa norteamericana no
se ocupó de los Foo-fighters hasta el 1 de enero de 1945. En la prensa
británica, sometida a la rígida censura militar, no aparecieron noticias hasta
finales de aquel mismo año.
Cuando los aliados ocuparon los laboratorios nazis de
Peenemünde y otros no encontraron planos ni diseños en sus archivos que pudieran
referirse a nada de esa naturaleza. Lo que si encontraron fue la evidencia de
que los pilotos germanos también vieron a los Foo-fighters, a los que tomaron
por armas secretas aliadas.
Al menos por parte de los aliados, aquellas luces nocturnas
y aquellos discos avistados durante el día era conocidos como Foo Fighters,
nombre tomado de una popular historieta de Smokey Stover, uno de cuyos
personajes siempre murmuraba: “Donde hay foo, hay fuego”. Desde luego, foo (fu)
era una alteración de la palabra francés feu, que precisamente quiere decir
fuego.
El encuentro mejor documentado con Foo Fighters, dice Charles Berlitz en su libro “Un mundo de fenómenos extraños”, tuvo lugar el jueves Negro --14 de octubre de 1943--, en que las Fortalezas Volantes B-17 de la 8ª Air Force norteamericana sufrieron espantosas bajas durante un bombardeo diurno de las fuertemente defendidas fábricas de cojinetes de bolas de Schweinfurt. El historiador Martin Caidin lo llamó “uno de los incidentes más desconcertantes de la Segunda Guerra Mundial, y un enigma que hasta hoy no tiene explicación”.
Al terminar el Grupo de Bombardeo 384º su incursión sobre el
objetivo, numerosos pilotos y artilleros de torreta de la asombrada formación
informaron sobre un enjambre de discos de plata situado exactamente debajo de
ellos. El avión número 026, en un esfuerzo por evitar una colisión de frente,
se desvió en el acto, pero fue demasiado tarde. Según lo manifestado en los
interrogatorios, “el ala derecha (del bombardero) pasó directamente a través
del enjambre sin que los motores ni la superficie del avión sufriesen el menor
daño”. El piloto añadió que oyó que uno de los discos chocó con la cola de su
aparato, pero no se produjo explosión ni desperfecto alguno.
Acompañando a los discos, a una distancia de unos siete
metros, habría varios grupos de escombros negros, de un metro por 1,30 metros;
tampoco éstos parecieron tener efectos perniciosos sobre las Fortalezas
Volantes. También se declaró que otros dos aviones habían volado entre los
discos sin sufrir daños visibles.
También se vieron Foo Fighters como luces nocturnas de tonos
rojo anaranjado o blanco. Por ejemplo, en la noche del 23 de noviembre de 1944,
una tripulación de tres hombres al servicio de la Escuadrilla Nocturna 415ª avistó
ocho o diez globos misteriosos sobre el Rhin, al norte de Estrasburgo. Al
principio parecían lejanas estrellas titilantes, dijo el oficial de información
teniente Fred Ringwald, pero al cabo de unos minutos aparecieron como bolas
anaranjadas “que se movían en el aire a tremenda velocidad”.
Otro piloto de B-17, Charles Odom, de Houston, recordó su experiencia
de Foo Fighters después de la guerra. Los platillos “parecían como bolas de
cristal, aproximadamente del tamaño de pelotas de baloncesto” dijo. Hubiérase
dicho “magnetizadas por nuestra formación y volaron a nuestro lado. Al cabo de
un rato se alejaron como si fuesen aviones…”.
¿Pero qué eran en realidad los Foo Fighters? Como lo
explicaron los Maestros de Luz en la sesión del 30/11/11 en la que se abordó el
tema, simplemente se trataba de pequeños aparatos extraterrestres de
observación, maniobrados desde una nave espacial que procedía de un planeta
situado a más de 700 años luz, y cuyos tripulantes --para decirlo con toda
crudeza-- venían a nuestro mundo como nosotros podemos ir al zoológico a ver
como riñen los animales.
La razón de que actualmente no los visualicemos se debe a
que utilizan una tecnología especial que lo impide, tecnología que, valga la
aclaración, también poseían en aquella época, pero su desprecio por la raza
humana y su guerra de dos centavos era tal que ni siquiera se molestaban en
pasar desapercibidos.

