Interesante noticia que cuenta el descubrimiento de un
extraño maletín perteneciente a la sociedad secreta nazi Ahnenerbe, que se
encargaba de investigar temas esotéricos. Al parecer, el maletín contiene
información sobre el tema extraterrestre.
Los dos misteriosos
cráneos descubiertos
Descubren en las montañas de Rusia un maletín extraño y dos
misteriosos cráneos. Según los periodistas del diario "Komsomolskaya
Pravda" y "Rossiyskaya Gazeta" el maletín tiene escrito un
extraño logotipo "Ahnenerbe" este maletín se encontró recientemente
en las montañas de Adygea.
Informe(Video)
URL: youtu.be/bu36aDzG0Ks
En las montañas de la región caucásica de Adigueya se han
hallado dos cráneos pertenecientes a una criatura desconocida por la ciencia
con el emblema de la Ahnenerbe, probablemente la sociedad más secreta dentro de
las SS, dedicada al estudio de las ciencias ocultas y las fuerzas sobrenaturales.
Según los investigadores, lo más probable es que los
miembros de las SS estuvieran interesados en los enigmas de los dólmenes
antiguos y en las causas de la elevada radiactividad natural en la región del
cañón Kishinski. También es posible que buscasen el oro de la Rada de Kubán,
perdido en algún lugar de la región durante la guerra civil rusa (1917-1923).
Los investigadores también han hallado un mapa alemán del
territorio de Adigueya, realizado en 1941, y se han quedado sorprendidos por la
precisión y lo completo que es. Estos objetos hallados han suscitado un gran
interés entre los especialistas.
Los historiadores conocen numerosos detalles de la operación
Edelweiss de la Wehrmacht, en la que plantaron estandartes nazis en el pico de
Elbrús, la montaña más alta de Europa, situada en la república de
Kabardia-Balkaria, en el Cáucaso ruso. Sin embargo, ¿cuál era el propósito de
esta organización secreta en las montañas de Adigueya?
El hallazgo en el bosque
En el complejo etnográfico de Belovodie situado en la aldea
de Kamennomostski, se guardan los enigmáticos cráneos y el maletín secreto de
los ocultistas de las SS.
“Un hombre mayor de la zona me trajo una maleta grande de
color marrón con un asa de cuero y el emblema de la sociedad secreta Ahnenerbe
en la tapa –explica el propietario de Belovodie, Vladímir Melikov–.
Es un
auténtico ermitaño, vive en una cabaña en el bosque, pero nadie sabe
exactamente dónde. Entonces me pregunté si no habría encontrado un escondite
secreto en el bosque. Además, todos los objetos estaban en buen estado. Por
ejemplo, las cerillas todavía se pueden usar hoy.
Encontrar un lugar así es
algo excepcional”.
Observamos la tapa de la maleta, donde se ve claramente el
emblema oficial de la Ahnenerbe, formado de runas.
¿Qué es lo que buscaban en estos parajes?
Ahnenerbe, cuyo nombre completo es “Sociedad para la
Investigación y Enseñanza sobre la Herencia Ancestral Alemana”. Esta
organización existió en Alemania entre 1939 y 1945 y fue creada para estudiar
las tradiciones, historia y patrimonio de la llamada “raza aria”.
Anillo encontrado junto al maletín que es posiblemente de un
soldado raso.
Investigaban todo lo misterioso y desconocido que había en
el mundo, realizaron expediciones al Tíbet, la Antártida y el Cáucaso, y
buscaron contactos con OVNIs para recibir el secreto del poder absoluto. La
Alemania de Hitler se dedicó activamente a desarrollar nuevos tipos de armas
capaces de cambiar el curso de la guerra. En la Ahnenerbe trabajaban 350
especialistas: eran expertos con una educación brillante, una magnífica carrera
científica y varios grados académicos.
Pocos saben que, algunos años antes de empezar la guerra,
los especialistas en caminos de montaña de una organización de construcción
militar alemana ofrecieron su ayuda a la URSS para construir la carretera entre
Pitsunda y Ritsa (desde la costa del Mar Negro a una reserva natural de
montaña, actualmente en Abjasia), supuestamente por motivos de cooperación
internacional.
Tras finalizar los trabajos, los especialistas alemanes
encontraron una muerte trágica, ya que su automóvil se precipitó al vacío en
una curva. Hasta el día de hoy, los turistas acuden al lago Ritsa a través de
los túneles construidos por los alemanes.
¿Cráneos de los dioses?
Hace aproximadamente dos años, un grupo de espeleólogos
llevó al etnógrafo Vladímir Melikov dos extraños cráneos con cuernos que, según
afirmaban, habían sido encontrados en una cueva del monte Bolshói Tjach.
Parecían restos de animales fosilizados. Pero cuando comenzó a examinar en
detalle los hallazgos se le puso la piel de gallina.
“Observen el orificio redondo de un dedo de grosor en la
parte inferior de la cabeza”, dice Melikov, mostrando uno de los cráneos. “Es
la base de la columna vertebral. Y su posición indica que esta criatura se
movía sobre dos patas.
Otro detalle extraño es la ausencia de bóveda craneal y
mandíbulas. En lugar de boca, hay varios orificios distribuidos en forma de
círculo.
Las cuencas de los ojos son inusualmente grandes, y de ellas
se separan dos excrecencias en forma de cuernos. Sin embargo, los huesos
faciales son planos, como en los homínidos”.
Realmente los hallazgos tienen un aspecto inusual. Incluso
si se compara con el cráneo de oso que hay al lado. Es muy tentador pensar que
tienes en las manos los restos de algún extraterrestre.
Se enviaron fotografías de los hallazgos a paleontólogos de
la capital, pero estos no reaccionaron con mucho entusiasmo.
Tan solo reconocieron que nunca antes habían visto algo
parecido, e insinuaron con cautela: ¿quizás se trata de unos cráneos de oveja
que estuvieron mucho tiempo en un flujo de agua con arena y quedaron muy
deformados?
Pero si se asume una deformación, ésta estuvo sincronizada,
ya que los elementos extraños son los mismos en ambos cráneos.
Los investigadores suponen que este tipo de hallazgos
también pudo caer en las manos de los “magos” hitlerianos que andaban en busca
de artefactos extraordinarios.
Por cierto, los mitólogos, tras observar los hallazgos, lo
tuvieron claro de inmediato. Se trata de los Annunaki del antiguo Sumer:
divinidades con cuernos cuyo nombre se interpreta como “venidos de los cielos”.
En la mitología sumeria, participaron en la creación del mundo.
El escritor estadounidense de origen azerí Zecharia Sitchin
identifica a los Annunaki con los habitantes de Nibiru, un hipotético planeta
del Sistema Solar con una órbita excéntrica. Debido a los movimientos
astronómicos, este planeta aparece en nuestro rango de visión una vez cada
3.600 años. Según Sitchin, en este período los habitantes de Nibiru descienden
a la Tierra y entran en contacto con sus aborígenes, es decir, con nosotros.
“Podemos construir todo tipo de versiones y
conjeturas, pero los restos encontrados en las montañas de Aguideya le obligan
a uno a reflexionar”, dijo a modo de despedida el académico Iván Bormotov.


